Vamos a coger el folio más blanco del escritorio y vamos a escribir una historia preciosa, porque nos apetece y tenemos ganas, y como es una historia especial vamos a usar nuestra pluma más cara.
Primero escribimos un título llamativo, que capte la atención de todo lector, y vamos a poner todo nuestro empeño para que la letra quede bonita. Vamos a subrayarlo varias veces, por sí acaso algún despistado no lo ve.
Vaya, la pluma a soltado unas gotitas de tinta en la esquina superior del texto, pero casi no se aprecia así que hacemos como si no hubiera pasado nada y seguimos.
La introducción ha quedado un poco fea...pero bueno, el tipex lo soluciona todo.
Ahora no nos gusta la mancha amarillenta que a quedado, pero continuamos con la historia.
Escribir con pluma nos acaba cansando, y como total el folio ya no está tan bonito vamos a usar un bic azul, de los de toda la vida, ya lo pasaremos a limpio más tarde.
Que mal, con el vocabulario tan culto que hemos utilizado al principio y ahora que estamos a punto de terminar nos quedamos sin buenas ideas.
Nos estamos quedando sin tiempo para terminar el trabajo y no nos convence mucho, bah, esta historia ha sido una pérdida de tiempo.Como no es para nota arrugamos la hoja, la tiramos a la papelera y nos vamos a tomar una cervecita, que hace calor.
Y así con todo.
